“Mi abuela sí fue una persona muy estricta. Era fue una mujer que crió 11 hijos. Falleció a los 95 años de edad. Conoció casi todos los Gobiernos de la República de Cuba, me educó sobre ellos. Me enseñó valores, la idiosincrasia del cubano. Me enseñó el amor a la familia. El respeto, incluso el respeto a a los vecinos. Ella siempre consideró que los vecinos es nuestra primera familia. Una persona que que le debo todo lo que he aprendido y todo lo que soy, incluso en estos momentos, porque sus hijos mayores todos fueron pertenecientes del Ejército Constitucionalista antes 1959 y ayudaron a las guerrillas anticomunistas. Incluso hay uno que estuvo preso. Por eso y desde niño me inculcaron de que este sistema no funcionaba, siempre estuvieron en contra de que fuera, por ejemplo, de la Unión de Jóvenes Comunistas. Mis tíos nunca pertenecieron CDR, nunca quisieron irse de Cuba. Estuvieron incluso en el año 1959, al inicio de esa misma revolución, estuvieron en lo que fue la organización la Rosa Blanca, porque eran militares y siempre me inculcaron de que este país iba rumbo a fracaso. Desde niño siempre escuché eso. Aunque siempre se hizo una suma de conspiración dentro de la casa, pero me lo educaron todo el tiempo.”
“Sí, la orden ya fue dada, que yo salgo de libertad en 1991 y durante el periodo especial compramos carne de caballo, carne de res como siempre, siempre se compra. Y habíamos comprado carne y en esa andanza vuelvo a caer detenido por la policía. Vuelve a las ofensas y los recuerdos de aquel pasado el 91 y vuelvo a tener yo otro altercado en la policía, fajado nuevamente con la policía, pero fajado porque no aceptaba dos cosas. No aceptaba el sacrificio ilegal del ganado mayor ni el hurto. No acepté las ofensas, no saltaba las burlas, no saltaba el chantaje y no aceptaba que por veinte libras de carne estuviera preso. Entonces no se me olvida que el oficial da un golpe arriba de la mesa y me dice o hablo o te hago a hablar y le dije que me hiciera hablar y ese que me hiciera hablar fue una galleta que me dio. Nuevamente tuve otra bronca más con él, y entonces fui acusado ahí: desacato, atentado, desobediencia y tenencia ilegal de carne de ganado mayor, sancionado a 10 años de prisión. Y eso fue tan grande que a la entrada a prisión mía fue… el reeducador medido que tenía total reeducación. No sabía lo que era total reeducación. Cuando pregunto qué era total de reeducación era por la causa que me había buscado en la policía. Total de educación quiere decir cumplir la sentencia de 10 años totalmente. Al principio pensé que era una burla, pero no me dieron a conocer que eso era real.”
“En sí fueron dos (tíos presos), pero bueno, hubo uno que estuvo poco, poco tiempo, no, porque no se lo pudo comprobar y era menor de edad en aquel en aquellos tiempos, se llamaba Ismael Ramírez Díaz, él es más joven de mis tíos. Él era quién abastecía alimentos a la guerrilla anticomunista de los llamados Asturianos aquí en el municipio de Agua de Pasajeros y ayudaba a los a los padres de ellos que o a la mamá, porque el padre también fue asesinado. Cuando rollaron una casa para tratar de capturar a uno de los asturianos, entonces él fue detenido a causa de eso, pero a los pocos meses se le dio la libertad porque no pudieron comprobarle nada. El otro tío mío también ayudó a varias organizaciones anticomunista. Fue Pedro Ramírez Díaz, quienes sí estuvo un par de años preso. Estuvo en la provincia de Santa Clara y en la provincia de Cienfuegos. Y su historia, para mí fue muy triste y muy dolorosa, esos los cuentos de los de las bayonetas que luchaban con bayonetas, de que torturaban, de que te golpeaban, de que te humillaban, de que te daban al límite de chantaje y que los tratos eran totalmente degradantes. Con los (presos) políticos. Él sufrió todo eso y siempre me enseñó de que de que caminara con la cabeza en alto y que nunca renunciara a mis ideas porque esto era lo que algún día me llevaba a la tumba.”
Juan Alberto de la Nuez Ramírez nació en Aguada de Pasajeros, en la provincia de Cienfuegos, Cuba. Es hijo de obreros. Durante su infancia no vivió con sus padres, sino que se crió con su abuela y otros familiares en Aguada de Pasajeros, mientras sus padres trabajaban en el municipio de Rodas. Su niñez transcurrió en un entorno familiar marcado por valores de respeto, cuidado y una memoria política crítica frente al régimen cubano. Estudió hasta el primer año universitario y proyectaba formarse como ingeniero mecánico, pero abandonó los estudios al casarse y comenzar a trabajar. Se desempeñó en el central agroindustrial Cinco de Septiembre y posteriormente en otros oficios. Durante el servicio militar obligatorio fue detenido y procesado judicialmente, lo que derivó en condenas de prisión por delitos como atentado, desacato y desobediencia. Cumplió largas penas de encarcelamiento en distintas prisiones cubanas, donde convivió con otros presos políticos. Tras su salida de prisión, decidió asumir una postura de disidencia abierta. En 2005 fundó una biblioteca independiente denominada Dan Smith, que fue decomisada en dos ocasiones por la policía política. Como consecuencia de la represión, fue expulsado de su trabajo como barbero y se le impidió acceder a empleo oficial, viéndose obligado a subsistir mediante trabajos informales. Su testimonio pone énfasis en la necesidad de un cambio estructural en Cuba basado en la libertad individual, la reconciliación social y el protagonismo de la sociedad civil.