Následující text není historickou studií. Jedná se o převyprávění pamětníkových životních osudů na základě jeho vzpomínek zaznamenaných v rozhovoru. Vyprávění zpracovali externí spolupracovníci Paměti národa. V některých případech jsou při zpracování medailonu využity materiály zpřístupněné Archivem bezpečnostních složek (ABS), Státními okresními archivy (SOA), Národním archivem (NA), či jinými institucemi. Užíváme je pouze jako doplněk pamětníkova svědectví. Citované strany svazků jsou uloženy v sekci Dodatečné materiály.

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Zelandia de la Caridad Pérez Abreu (* 1964)

En Cuba no existe una ley contra la violencia de género

  • Nombre: Zelandia de la Caridad Pérez Abreu

  • Fecha de nacimiento: 23 de junio de 1964

  • Lugar de nacimiento: La Habana, Cuba

  • Creció en un entorno familiar inicialmente identificado con el proceso revolucionario; su madre perteneció al Movimiento 26 de Julio

  • Estudiante destacada en la enseñanza primaria y secundaria; pionera activa

  • Miembro del PPI y posteriormente de la UJC

  • Renunció a la militancia tras negarse a reproducir discursos oficiales, aceptar censura ideológica y tras recibir una amonestación pública

  • Estudió técnico en laboratorio clínico en la Escuela de Docencias Médicas Carlos J. Finlay

  • Realizó prácticas en centros de salud en La Habana

  • Rechazó participar en la guerra de Nicaragua como parte del internacionalismo obligatorio; su negativa quedó registrada en su expediente

  • Su título de laboratorio clínico fue posteriormente invalidado

  • Se formó como peluquera, secretaria/oficinista y auxiliar pedagógica de círculos infantiles

  • Trabajó como secretaria docente en una institución para niños con problemas de conducta e integración social

  • Abandonó ese empleo en 1993, durante el Período Especial, por presiones vinculadas a su pensamiento crítico

  • Desde el 20 de septiembre de 2019 integra la Alianza Cubana por la Inclusión

  • Desde 2017 dirige la Comisión Cubana de Defensa Electoral y Constitucional

  • Se dedica al acompañamiento ciudadano, monitoreo electoral y documentación de violaciones constitucionales y de derechos humanos

  • En 2017–2018 fue propuesta como candidata a delegada de circunscripción por vecinos de su comunidad

  • Su nominación fue impedida mediante acciones policiales, incluida su retención y traslado

  • Activista por los derechos de las mujeres, contra la violencia de género y por la tipificación del feminicidio

  • Promueve la creación de refugios para mujeres víctimas de violencia

  • Recibió capacitación internacional en esta materia, entre otros países en Colombia

---český příběh navazuje po španělském originále---

 

„Yo sentía y pensaba que era lo que me habían enseñado mis padres: que siempre había que decir la verdad“, dice Zelandia de la Caridad Pérez Abreu. Esa idea, aprendida en la infancia, se fue convirtiendo con los años en un punto de fricción constante con el sistema en el que había crecido.

Zelandia nació el 23 de junio de 1964 en La Habana. Creció en una familia que, en sus primeros años, estuvo claramente identificada con el proceso revolucionario. Su madre perteneció al Movimiento 26 de Julio y, tras el triunfo de la Revolución, se integró activamente al trabajo comunitario y social. Participaba en iniciativas dirigidas a jóvenes que no asistían a la escuela o que se encontraban en situaciones consideradas socialmente problemáticas. Su padre era un hombre trabajador, integrado, y su hermano también fue un estudiante aplicado. En ese contexto, Zelandia fue una niña considerada “integrada”.

„Mi infancia fue feliz“, recuerda. Describe un hogar alegre, con padres optimistas y comprometidos. En la escuela fue pionera destacada y tuvo maestros que define como muy buenos, formados en los programas intensivos de la época. Eran docentes exigentes, atentos no solo al rendimiento académico, sino también a la conducta dentro y fuera del aula. La relación entre la familia y la escuela era estrecha, y la integración al sistema se entendía como algo natural.

Juventud y militancia

Durante la adolescencia ingresó en el PPI, una fase previa a la militancia en la UJC. Poco después, al cumplir alrededor de catorce años, se convirtió en miembro de la Unión de Jóvenes Comunistas. Para ella, en ese momento, la militancia significaba participar, opinar y expresar las necesidades reales de los estudiantes. Pensaba que ese espacio debía servir para decir la verdad sobre lo que ocurría en las escuelas.

El primer quiebre llegó cuando fue invitada a participar en un congreso juvenil. Antes del evento, los participantes asistieron a seminarios preparatorios. Allí se les indicó con claridad qué podían decir y qué no. Zelandia entendió entonces que no se esperaba que expresaran las dificultades ni el estado real de opinión de los estudiantes. „Yo no podía decir lo que pensaba, tenía que decir únicamente lo que se me autorizaba“, recuerda.

La ruptura

A esa experiencia se sumó otro conflicto previo. Durante una visita a su casa, le indicaron que su madre debía retirar los objetos religiosos visibles en la sala si Zelandia quería continuar su militancia. Su madre era una mujer religiosa y se negó a ocultar sus creencias. Zelandia respondió que vivía con sus padres y que debía respetar sus convicciones. „Si en eso consistía que yo fuera militante, pues no quería hacerlo“, afirma.

Finalmente decidió no participar en el congreso. Esa negativa tuvo consecuencias. En una asamblea realizada en el teatro de la CTC nacional, fue objeto de una amonestación pública. Zelandia recuerda con claridad ese momento. Estaba sentada en las primeras filas cuando pidió la palabra y explicó por qué se había negado a participar. Dijo que no quería ser militante si eso implicaba mentir y ocultar los problemas reales. „Yo no acepto la amonestación pública y dejo de ser militante“, declaró entonces.

En un gesto que ella misma define como un exabrupto, lanzó su carné hacia el estrado. „Nunca más creí en nada, en lo que la revolución respecta“, afirma. A partir de ese momento comenzó a formarse un criterio propio, basado en las experiencias vividas.

Estudios y negativa a Nicaragua

Tras terminar la secundaria, estudió técnico en laboratorio clínico en la Escuela de Docencias Médicas Carlos J. Finlay. Realizó prácticas en centros de salud de La Habana. Durante esa etapa, el contexto internacional marcó su experiencia formativa. El conflicto en Nicaragua estaba presente y a los estudiantes se les decía que debían estar preparados para participar en la guerra como parte del llamado internacionalismo.

Zelandia se negó desde el inicio. „Yo no voy a ninguna parte“, sostuvo. Su negativa quedó registrada en su expediente. A pesar de que su madre intentó convencerla, mantuvo su postura. Posteriormente, su título de laboratorio clínico fue invalidado.

Trabajo y Período Especial

Con el tiempo se formó como peluquera, secretaria/oficinista y auxiliar pedagógica en círculos infantiles. Trabajó como secretaria docente en una institución dedicada a niños con problemas de conducta y dificultades de integración social. Allí obtuvo buenos resultados y reconocimiento, hasta que su forma de pensar se hizo evidente para la dirección. Comenzaron entonces las presiones.

En 1993, en pleno Período Especial, decidió abandonar ese trabajo. Ya era madre y vivía un contexto de escasez generalizada. Recuerda que, aunque fue una etapa dura, existían más opciones que en la actualidad y una mayor capacidad colectiva de resistencia.

Activismo cívico

El 20 de septiembre de 2019 se incorporó a la Alianza Cubana por la Inclusión, un espacio de mujeres feministas. Desde 2017, dirige la Comisión Cubana de Defensa Electoral y Constitucional, dedicada al acompañamiento ciudadano, al monitoreo de los procesos electorales y a la denuncia de violaciones constitucionales y de derechos humanos.

Entre 2017 y 2018, vecinos de su comunidad la propusieron como candidata a delegada de circunscripción. Antes de la reunión de nominación, fue citada y trasladada por la policía, retenida durante horas y devuelta a su barrio entrada la noche, con el objetivo de impedir su nominación.

Mujeres y violencia de género

Su activismo se ha centrado especialmente en los derechos de las mujeres. Denuncia la violencia de género, la precariedad económica, la falta de productos básicos para la salud femenina, la ausencia de refugios para mujeres víctimas de violencia y la inexistencia de una legislación específica. „En Cuba no existe una ley contra la violencia de género“, afirma.

Ha recibido capacitación internacional, entre otros países en Colombia, sobre modelos de refugios para mujeres abusadas. Presentó propuestas concretas a la Federación de Mujeres Cubanas, sin obtener respuesta y enfrentando represión.

Hoy, Zelandia continúa denunciando la situación de las mujeres, el aumento de los feminicidios, la falta de voluntad política y el deterioro social. Afirma que, incluso si Cuba cambiara, seguiría siendo la misma persona. „Seguiría haciendo lo mismo“, dice. „Seguiría abogando por los derechos de la mujer y por procesos electorales reales“.

 

 

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„Měla jsem pocit a byla jsem přesvědčená, že to je to, co mě rodiče naučili: že se vždycky musí říkat pravda,“ říká Zelandia de la Caridad Pérez Abreu. Myšlenka, kterou si odnesla z dětství, se pro ni postupně stala trvalým zdrojem konfliktu se systémem, v němž vyrůstala.

Zelandia se narodila 23. června 1964 v Havaně. Vyrůstala v rodině, která byla v prvních letech zřetelně ztotožněná s revolučním procesem. Její matka byla členkou Hnutí 26. července a po vítězství revoluce se aktivně zapojila do komunitní a sociální práce. Podílela se na iniciativách zaměřených na mladé lidi, kteří nechodili do školy nebo se ocitali v situacích považovaných za sociálně problematické. Otec byl pracující muž, integrovaný do systému, a bratr byl rovněž studijně úspěšný. V tomto prostředí byla Zelandia vnímána jako „integrované“ dítě.

„Moje dětství bylo šťastné,“ vzpomíná. Popisuje veselý domov s optimistickými a angažovanými rodiči. Ve škole byla výraznou pionýrkou a měla učitele, které označuje za velmi dobré, vychované v intenzivních vzdělávacích programech své doby. Byli nároční a sledovali nejen studijní výsledky, ale i chování žáků ve škole i mimo ni. Vztah mezi rodinou a školou byl úzký a integrace do systému se považovala za samozřejmost.

Mládí a angažovanost

V dospívání vstoupila do PPI, fáze předcházející členství v Svazu mladých komunistů (UJC). Krátce poté, zhruba ve čtrnácti letech, se stala členkou UJC. V té době pro ni angažovanost znamenala možnost účastnit se, vyjadřovat názory a pojmenovávat skutečné potřeby studentů. Věřila, že tento prostor má sloužit k tomu, aby se mluvilo pravdivě o tom, co se ve školách děje.

První zásadní zlom nastal ve chvíli, kdy byla pozvána k účasti na mládežnickém kongresu. Před samotnou akcí se účastníci zúčastnili přípravných seminářů, kde jim bylo jasně řečeno, co mohou říkat a co nikoli. Zelandia tehdy pochopila, že se od nich neočekává, že budou mluvit o skutečných problémech ani o reálném náladovém klimatu mezi studenty. „Nemohla jsem říkat to, co jsem si myslela, musela jsem říkat jen to, co mi bylo povoleno,“ vzpomíná.

Rozkol

K této zkušenosti se přidal ještě jeden předchozí konflikt. Při návštěvě u nich doma jí bylo řečeno, že pokud chce pokračovat v angažovanosti, musí její matka odstranit z obývacího pokoje viditelné náboženské předměty. Matka byla věřící žena a odmítla své přesvědčení skrývat. Zelandia odpověděla, že žije se svými rodiči a musí jejich víru respektovat. „Jestli v tom spočívá to, že mám být členkou, tak to dělat nechci,“ říká.

Nakonec se rozhodla kongresu nezúčastnit. Toto rozhodnutí mělo následky. Na shromáždění konaném v divadle Národní CTC byla veřejně napomenuta. Zelandia si tento okamžik pamatuje velmi přesně. Seděla v předních řadách, když si vyžádala slovo a vysvětlila, proč účast odmítla. Řekla, že nechce být členkou organizace, pokud to znamená lhát a zakrývat skutečné problémy. „Veřejné napomenutí nepřijímám a přestávám být členkou,“ prohlásila tehdy.

V gestu, které sama označuje za výbuch emocí, hodila svůj průkaz na pódium. „Už jsem nikdy nevěřila v nic, co se týkalo revoluce,“ říká. Od té chvíle si začala vytvářet vlastní názor, vycházející z osobních zkušeností.

Studium a odmítnutí Nikaraguy

Po ukončení střední školy vystudovala obor laboratorní technik na Škole lékařských pedagogických oborů Carlos J. Finlay. Absolvovala praxi ve zdravotnických zařízeních v Havaně. Toto období silně ovlivňoval mezinárodní kontext. Konflikt v Nikaragui byl přítomný a studentům bylo opakovaně sdělováno, že musí být připraveni účastnit se války v rámci tzv. internacionalismu.

Zelandia to odmítla hned od začátku. „Nikam nejdu,“ řekla. Její odmítnutí bylo zaznamenáno do osobního spisu. Přestože se ji matka snažila přesvědčit, svůj postoj nezměnila. Její titul laboratorní techničky byl později zneplatněn.

Práce a zvláštní období

Postupně se vyučila kadeřnicí, sekretářkou/administrativní pracovnicí a pedagogickou asistentkou v předškolních zařízeních. Pracovala jako sekretářka pedagogického vedení v instituci zaměřené na děti s poruchami chování a obtížemi v sociální integraci. Dosahovala dobrých výsledků a byla oceňována, dokud se její kritický způsob myšlení nestal pro vedení zřejmým. Následně začal tlak.

V roce 1993, uprostřed tzv. zvláštního období, se rozhodla tuto práci opustit. Už byla matkou a žila v prostředí všeobecného nedostatku. Připomíná, že ačkoli šlo o těžkou dobu, existovalo tehdy více možností než dnes a silnější schopnost kolektivního zvládání krize.

Občanský aktivismus

Dne 20. září 2019 se zapojila do Kubánské aliance pro inkluzi, feministického prostoru žen. Od roku 2017 stojí v čele Kubánské komise pro obranu volebních a ústavních práv, která se věnuje občanskému doprovázení, monitoringu volebních procesů a dokumentaci porušování ústavy a lidských práv.

V letech 2017–2018 ji sousedé navrhli jako kandidátku na delegátku místní samosprávy. Před nominační schůzí byla policií předvolána, převezena na jiné místo, několik hodin zadržována a pozdě večer vrácena do čtvrti, aby jí bylo zabráněno v nominaci.

Ženy a genderově podmíněné násilí

Její aktivismus se soustřeďuje především na práva žen. Upozorňuje na genderově podmíněné násilí, ekonomickou nejistotu, nedostatek základních hygienických a zdravotních potřeb pro ženy, absenci azylových domů pro oběti násilí a neexistenci specifické legislativy. „Na Kubě neexistuje zákon proti genderově podmíněnému násilí,“ říká.

Absolvovala mezinárodní odbornou přípravu, mimo jiné v Kolumbii, zaměřenou na modely azylových domů pro týrané ženy. Konkrétní návrhy předložila Federaci kubánských žen, aniž by se dočkala odpovědi; místo toho čelila represi.

Dnes Zelandia dál upozorňuje na situaci žen, nárůst femicidů, nedostatek politické vůle a celkový společenský úpadek. Říká, že i kdyby se Kuba změnila, zůstala by stejná. „Dělala bych to samé,“ říká. „Dál bych se zasazovala o práva žen a o skutečné volební procesy.“

 

 

© Všechna práva vycházejí z práv projektu: Memoria de la Nación Cubana / Memory of the Cuban Nation

  • Příbeh pamětníka v rámci projektu Memoria de la Nación Cubana / Memory of the Cuban Nation (Eva Kubátová)